¿Cómo iniciarse en la meditación?  O más bien, ¿cómo iniciarse en el SILENCIO?

Meditar es a priori algo sencillo:  solamente necesitaríamos parar y sentarnos.

Pero estamos tan habituados a tener nuestra mente llena de ocupaciones (y distracciones) que se nos hace muy raro, e incluso molesto, sentarnos para no hacer nada.

Mantenerse en la quietud es lo que puede resultar sumamente desafiante porque implica mirar hacia dentro de un@ mism@ y descubrir cosas que a veces no nos gustan o nos duelen.
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Y ante eso, nuestra respuesta suele ser salir corriendo y evitar repetir la experiencia justificándonos con frases como “esto no es para mí”, o “a mí me cuesta mucho”, o “me pone aún más loca la cabeza”…

Ten en cuenta que la meditación es un proceso… no un camino de rosas… No te desanimes y quieras experimentar beneficios inmediatos.

La mayoría de los días quizás te sientas frustrada o con mucho ruido mental… pero quizás otro día alcances una sensación de conexión profunda contigo y con todo lo que te rodea…Ser compasiva contigo misma te ayudará a admirar los pequeños cambios que vayan apareciendo en tu vida…


¿Qué conceptos o ideas preconcebidas solemos tener de la meditación? 

1.-La meditación es una pérdida de tiempo.

Acostumbrados al ritmo frenético de nuestra sociedad, parar a sentarnos es algo que nos puede parecer no productivo o una pérdida de tiempo.

Suena chocante que algo en lo que no haces “nada”, pueda compensarte con “todo”.

Meditar es el mejor tiempo que puedes invertir cuando no tienes tiempo. Va a aumentar tu rendimiento y eficacia en el resto de acciones que prosigan tu día al tener mayor claridad y entereza a la hora de tomar decisiones.

2.-Si no consigues estar siempre iluminado, algo está mal.

Otra concepción que solemos tener de la meditación es que se debe conseguir un “estado zen” o “iluminado”, y que si no lo hacemos, lo estamos haciendo mal.

Pero la meditación es algo más básico, es simplemente poner consciencia en tu vida.

No importa la manera en que tú lo hagas. Va a suponer un despertar que va a hacerte distinguir aspectos que antes pasaban inadvertidos, ampliando tu percepción e intuición de todo lo que te acontece. Aunque al principio pueda parecerte que no te entraña ningún fruto, sé paciente y observa cada mínimo detalle o cambio que puedas apreciar.

3.-La meditación es algo espiritual, para los hierbas…..

Es habitual también pensar que la meditación es algo esotérico o espiritual que se aleja del plano físico. Pero no hay nada más real que contactar con nosotros mismos. Solamente entonces podemos distinguir con claridad aspectos de nuestro ser que se nos quedan olvidados o cubiertos por el ajetreo y la inercia diarias. Toma consciencia de que puedes rellenar y colmar tu felicidad en lo externo, pero será un espejismo que otra vez tendrás que saciar. Aunque suene a “topicazo”, la felicidad ya está en ti: la única manera de alcanzar un estado de serenidad que te haga feliz es conociéndote y amándote a ti misma.


¿Cómo iniciarte en la meditación?

1.-Postura

Para muchas personas la postura de loto o piernas cruzadas puede resultar una odisea. En ese caso, adopta una postura que te sea cómoda o que te apetezca en el momento que vas a meditar: puede ser en una silla o incluso tumbado boca arriba (aunque no es lo ideal por el riesgo de dormirse).

2.- Observación

Comienza observando los sonidos externos a ti, los olores, todo lo que puedas apreciar… Después pasa a observar las sensaciones en las diferentes zonas de tu cuerpo: dónde hay tensión, relajación, molestia, dolor, hormigueo, picor… Luego escucha tu respiración: el sonido, su profundidad… Y finalmente pasa a tu corazón: ¿hay alguna emoción que sientas predominante? ¿Con qué palabra describirías tu ánimo o cómo te sientes en este momento?

3.-Silencio

Ahora quédate en silencio, tratando de aparcar todo tipo de pensamiento que aparezca en tu mente y volviendo a conectar con la respiración. Una técnica sencilla que puede ayudarte a mantenerte centrado es contar las respiraciones (inhalando te dices a ti mismo 1, exhalando te dices a ti mismo 1, inhalando 2, exhalando 2, así hasta 30 respiraciones, o 50, y poco a poco puedes ir aumentando conforme te sientas cómoda en la quietud).


Ideas que te comparto por si te pudieran ser de utilidad. Aunque tú eres tu maestro…
  • Si te vas a estrenar con la meditación, comienza con unos pocos minutos, no trates de mantenerte media hora porque lo más probable es que nunca más te vuelvas a sentar. Ve gradualmente y sin prisa familiarizándote y adquiriendo destreza en la práctica.
  • A mí me gusta leer cada día una o dos páginas de algún libro que me inspira a  quedarme después en silencio asimilando y saboreando las sensaciones que me ha dejado la reflexión.
  • “Biografía del Silencio” es uno de esos libros que están en mi mesilla de meditación. Es un ensayo de meditación escrito por Pablo d’Ors en el que cada frase es un regalo con un mensaje profundo que quisiera subrayar y poner en práctica en mi vida. Lo he recomendado muchas veces a personas que quieren tomar contacto con la meditación o con alguna fuente de descanso mental.
  • Si me permites ser tu guía,  en mi plataforma online, he colgado varias meditaciones guiadas muy sencillas para principiantes. Sería un gran honor para mí  que las utilices y te proporcionen una experiencia tan completa.

 

Espero de todo corazón que este post te haya acercado a la meditación y que ahora ¡tengas ganas de sentarte a ello!