El sistema nervioso autónomo controla los procesos involuntarios imprescindibles para el mantenimiento de la vida. Se divide en otros 2 sistemas: Simpático y Parasimpático. El primero prepara para la acción y el segundo para la recuperación de la energía, enlenteciendo el sistema.

Existen múltiples estímulos que provocan una activación del organismo y un gran consumo energético. Pasado el tiempo que es necesario mantenerse alerta, el sistema simpático puede relajarse para volver al estado natural. Este proceso es realizado por el sistema parasimpático. Ambos se complementan en un perfecto equilibrio haciendo que nuestro cuerpo responda adecuadamente a las diferentes situaciones.

El conflicto llega cuando nuestro organismo interpreta una señal de alarma de forma mantenida (en el trabajo, en la familia…) y prolonga la activación del sistema simpático y la desactivación del parasimpático. Esto supone que funciones básicas de respiración, circulación, digestión, visión, micción y erección se vean dificultadas y puedan surgir problemas en algunos de estos sistemas.

Algunas actividades que pueden calmar nuestro sistema Simpático y estimular el Parasimpático son:

  • ejercicios de  respiración, yoga, meditación, tai chi, chi Kung…
  • todo aquello que nos guste y nos produzca gozo
  • ejercicio físico
  • relaciones saludables
  • contacto con la naturaleza (y con sus olores y sonidos)
  • música relajante
  • hábitos mentales saludables (afirmaciones positivas)
  • silencio
  • hábitos emocionales saludables (soltar todas las situaciones que te hagan daño)
  • humor (sonrisa y risas)
  • compasión y autocompasión (soltar la exigencia y el perfeccionismo hacia los demás y hacia ti)
  • gratitud (mostrar agradecimiento en todos los niveles de la vida)

En la foto aparezco practicando Yoga Restaurativo, un tipo de yoga en el que se mantienen las posturas durante unos minutos utilizando apoyos sobre los que puedes abandonar todo el esfuerzo y el peso corporal, logrando así la completa relajación muscular y mental. Es magnífico para activar el Parasimpático, y a pesar de la quietud en la postura, los beneficios alcanzan las capas más profundas del cuerpo, consiguiendo la liberación total de los tejidos.

Me encanta impartir estas clases porque los alumnos las adoran y, solamente ver sus caras después de ellas, me responde a su grado de satisfacción: una nueva mirada, una amplia sonrisa, un abierto y sincero agradecimiento… es tanto de lo que pretendo conseguir compartiendo la práctica de yoga…